

La Nintendo iQue Player es una versión tardía de la Nintendo 64 lanzada oficialmente por Nintendo en China bajo la marca iQue, es un híbrido entre consola portátil y consola de sobremesa que además fue la primera consola digital de la historia. Nintendo se alió con un científico chino llamado Wei Yen para llevar la Nintendo 64 a China unos años más tarde de su lanzamiento, concretamente el 17 de noviembre de 2003 bajo el nombre de iQue Player, su precio fue de 500 yuanes, el equivalente a 60 dólares estadounidenses en la época y tenía como fin combatir la piratería.
Para desarrollar la iQue Player existían dos grandes retos: La piratería y la censura del gobierno chino. Las leyes de china prohibían las consolas de sobremesa, para evitar la prohibición, Nintendo colocó el procesador y gráfica de la consola integrada en el mando, podías conectar el mando a la corriente y posteriormente al televisor, así la convirtieron en una consola “portátil” para evitar la prohibición del gobierno. Nintendo tradujo los mejores títulos de Nintendo 64 al chino para su lanzamiento, en la parte posterior de la caja podemos ver capturas de algunos de los juegos, entre ellos el The Legend of Zelda Majora’s Mask que nunca llegó a ver la luz porque fue censurado por el gobierno chino.
La Nintendo iQue Player no tenía juegos físicos para evitar la piratería, para ello Nintendo lanzó unas tarjetas físicas con códigos de activación que podías adquirir en cualquier tienda a un precio de 48 yuanes, estás venía con un código en la parte posterior que podías rascar y canjear en las máquinas de los centros comerciales.
Solo tenías que sacar tu tarjeta de memoria y conectarla a la máquina, posteriormente canjear el código y grabar el videojuego que quisieras en tu tarjeta de memoria, por este motivo no existían los juegos físicos pero al realizar una compra en una tienda o en una de estas máquinas te entregaban una cajita de cartón que dentro contenía el manual del juego, es lo único físico que tenían los videojuegos.
Esta unidad incluye una de las tarjetas usadas y además un papel con los nombres de los videojuegos que tenía grabados en chino, que no deja de ser una curiosidad, el anterior dueño los apuntó para saber qué juegos contenía.