

Producido por Quincy Jones, este disco mezcló pop, soul, funk y rock, marcando un antes y un después en la industria musical. Tras el éxito de sencillos como “Billie Jean”, el álbum llegó a encabezar las listas en numerosos países y se convirtió en el más vendido del mundo, además de ganar ocho premios Grammy en 1984.